Camila.
Julián no podría usar su mano diestra en unos días a causa de las heridas en sus nudillos y eso me hacía sentir profundamente apenada.
Sin embargo, él no dijo nada, no se quejó ni una vez.
Ese fin de semana recibí la esperada visita de Servicios Sociales. Inspeccionaron el departamento, les mostré mis cuentas, en las que Julián había depositado una cantidad importante de dinero, y demostré que tenía trabajo. La representante del Estado estuvo de acuerdo en que podría recibir a mi peque