El mundo de Caleb Winchester se resquebrajó en mil pedazos. Las palabras de su madre, cargadas de veneno y rencor, habían pintado un cuadro tan grotesco y verosímil que le resultó imposible no verlo. Cada mirada de su abuelo hacia Lion, llena de una intensidad que a él siempre se le negó. Cada tensa indiferencia de su padre hacia su tío. Todo cobraba un sentido terrible y nuevo.
Atónito, con el rostro pálido y la mente embotada por el shock, se giró hacia su padre, Robert. Buscando en sus ojos