Mundo ficciónIniciar sesiónFingió ser otra mujer para escapar de su destino… y terminó casándose con el rey más temido del reino. Lyria solo quería sobrevivir, pero no contaba con Edrion: un rey frío, despiadado y capaz de destruir a cualquiera… excepto a ella. A su lado, la mentira se vuelve cada vez más real. El poder, la pasión y el peligro se mezclan hasta hacerla olvidar que esa vida no le pertenece. Hasta que la verdad regresa. La verdadera Elinor está viva… y viene a reclamarlo todo. Ahora Lyria tendrá que luchar por su lugar, por su vida… y por el hombre que nunca debió amar. Porque esta vez no piensa huir. Y si tiene que destruir a su propia sangre para quedarse… lo hará.
Leer másEn cuanto Edrion la vio, el mundo entero dejó de existir; el ruido de los guardias, las voces, el miedo y la rabia desaparecieron por completo, porque allí estaba ella, viva. Lyria apenas tuvo tiempo de reaccionar antes de que él cruzara la distancia entre ambos y la envolviera entre sus brazos con una fuerza desesperada, casi violenta, como si todavía no pudiera creer que realmente estaba allí, como si temiera que desapareciera en el instante en que la soltara. Y entonces ella también se aferró a él con la misma desesperación y el mismo miedo, como si temiera que, al soltarlo, todo volviera a derrumbarse otra vez. Las cadenas en sus muñecas tintinearon apenas mientras escondía el rostro contra su pecho y comenzaba a llorar de una manera rota, incontrolable, como si todo lo que había contenido durante esos días finalmente estuviera derrumbándose dentro de ella. Edrion cerró los ojos al sentirla entre sus brazos y entonces se dio cuenta de que ella estaba temblando, aunque él tamp
El viaje estuvo cubierto por un silencio insoportable, no porque no hubiera cosas que decir, sino porque cualquier palabra parecía insignificante frente a lo que acababa de ocurrir. Elinor permanecía sentada frente a Edrion dentro del carruaje, intentando controlar el temblor de sus manos mientras evitaba mirarlo directamente, pero era imposible ignorar la presencia del rey. La tensión que desprendía llenaba todo el espacio de una manera oscura y peligrosa y, aun así, debajo de toda esa furia había algo mucho peor: desesperación.Después de descubrir la verdad, Edrion no le había dado tiempo a nadie para reaccionar. Ordenó preparar los caballos de inmediato y obligó a Elinor a acompañarlo hasta la residencia de su familia sin escuchar excusas ni intentos de explicación, porque todo lo demás había dejado de importar en el instante en que comprendió una sola cosa: Lyria estaba sola y probablemente sufriendo.Elinor intentó convencerlo varias veces durante el viaje de que ya era demasiad
El miedo golpeó a Elinor con tanta fuerza que por un instante dejó de poder respirar con normalidad. La mano de Edrion seguía aferrada a su cabello, obligándola a mantener la cabeza levantada mientras esos ojos claros la atravesaban con una intensidad capaz de destruir cualquier mentira antes incluso de escucharla por completo. Ya no quedaba rastro de la suavidad que había mostrado antes ni del hombre que la había abrazado frente al trono como si regresar a ella hubiera sido lo único que lo mantuvo con vida durante la guerra.Ahora solo estaba el rey.Y era aterrador.—¿Dónde está mi mujer? —repitió con una voz más fría.Elinor sintió el impulso de apartarse, pero el agarre de él se tensó apenas, suficiente para dejarle claro que no tenía escapatoria. Su mente comenzó a correr desesperadamente, intentando entender en qué momento había fallado.Había sido cuidadosa, había hecho todo bien y aun así él lo supo con solo mirarla, por lo que la desesperación empezó a mezclarse con el miedo
El miedo comenzó a instalarse dentro de Elinor de una forma silenciosa y constante, creciendo cada día un poco más hasta convertirse en algo imposible de ignorar. Ya no era solo el temor a ser descubierta, sino la certeza aterradora de lo que ocurriría cuando eso pasara, porque había visto con sus propios ojos de lo que Edrion era capaz y comprendía perfectamente que un hombre como él no perdonaba las traiciones.Había observado la manera en que ordenó una ejecución sin vacilar, la calma con la que vio morir a una mujer frente a él y la expresión de satisfacción que apareció en su rostro después, como si destruir vidas fuera tan natural para él como respirar.Y si algún día descubría la verdad, ella sería la siguiente, por eso fingía constantemente, aferrándose a cada detalle que pudiera ayudarla a sostener la mentira un día más.Fingía en cada conversación, en cada mirada y en cada gesto, intentando convertirse en alguien que no era, observando cuidadosamente a quienes la rodeaban pa
Último capítulo