(Narración en tercera persona)
El salón, aún reverberaba por la tensión del ataque fallido de Beatriz, se convirtió en el escenario de un nuevo frente de batalla. Jennifer, la madre de Caleb, con su rostro habitualmente indiferente, ahora se había convertido en una máscara de estupefacción e ira contenida, intercambió una mirada fulminante con su hijo. El mensaje era claro: ¿Qué demonios está pasando?
Bajo la férrea influencia de Jennifer, Caleb no solo había aceptado sustanciosos sobornos de u