El Mensaje en la Estación Fantasma
La calma que siguió a la partida de Alistair fue la quietud de un campo de minas: vasta, plana y mortalmente peligrosa. El equipo de Aurora se sumergió en la tarea monumental de institucionalizar el caos que habían sembrado. El Consejo de Vigilancia Ética, con Elara Finch como su miembro más incisivo, comenzó a sesionar regularmente, revisando no solo las finanzas y operaciones, sino el tono ético de cada decisión pública. Los informes de Soren Jansen, ahora co