El viaje a Cornualles se sintió como un descenso a través de capas de tiempo. La autopista moderna dio paso a carreteras serpenteantes bordeadas de setos altos, luego a caminos costeros donde el viento salado azotaba el coche y el rugido del Atlántico era una presencia constante. Clara miraba por la ventana, la llave de cristal pesando en su bolsillo como un corazón de otro siglo.
Samuel iba conduciendo, sus ojos escaneando la carretera y la pantalla de su tablet simultáneamente. “Las coordenad