La vuelta a Londres fue un viaje en silencio. El peso del diario del Capitán Alaric y la fría presencia del diapasón de cristal en su estuche forrado de plomo llenaban el coche de una electricidad muda. Clara pasaba las páginas del diario con guantes de conservación, cada línea confirmando su temor más profundo: el conocimiento de la Cadena de Plata nunca fue puro. Su primera aplicación había sido la guerra disfrazada de bruma.
Al llegar a la Fundación, la encontraron en un estado de tensión co