Cinco años. El tiempo había tejido su manto sobre la Fundación Aurora, suavizando aristas y consolidando cimientos, tanto los de hormigón como los del alma. El edificio original no solo funcionaba; prosperaba con la vibrante autonomía de un organismo maduro. Aurora Sur, por su parte, se había convertido en un faro independiente en el distrito sur, desarrollando su propia personalidad—más urbana, más centrada en el arte callejero y la reintegración social—pero manteniendo el núcleo ético de su g