Con esa partida, ese final inesperado que había dejado una marca profunda en toda la familia, la despedida trajo consigo un sinfín de historias, historias que no tardaron en recorrer la ciudad, siendo pronunciadas en los medios por la prensa amarillista que se encargó especialmente en modificar la realidad a su conveniencia para llamar la atención, tanto positiva, como negativa de personas que antes ni imaginarían que tuvieran que viajar a Londres para hacerle una visita a los Winchester.
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