276. UN NUEVO AMANECER
MINETTI:
Miré a Lilian en medio de mi cama. Seguía dormida, con la cara tranquila y apenas dibujando una pequeña sonrisa, tan hermosa que dolía. Era otro día, otro amanecer sin que ella despertara. Mi mirada se dirigió hacia la ventana, maldiciendo en silencio. Necesitaba un buen baño y lo tomé. Mientras lo hacía, la charla con Rufo se repetía en mi cabeza, helando mi alma ante el miedo de que se hicieran realidad. Me incliné para besar sus labios.
—Amor, voy a la oficina; tu mamá y hermana t