Capítulo 10. Príncipes y sapos
Verónica estaba afanada en la pastelería, su amiga Marian estaba acostumbrada a su trajín. Conversar con ella entre pasteles, o mientras atendía un cliente. Eso sí, con café en mano.
Hoy no era cualquier día. Marian lo sabía. La cita con el juzgado eclesiástico movería fibras en Verónica y por eso no podía dejar de visitarla.
—Tengo un montón de tareas que revisar, pero tenía que venir a ver como estabas después de sacar a Mauricio por completo de tu nombre.
Verónica hizo una mueca