Romance oscuro.
—¡Anya, espera! —Exclamó Edward cuando Anya estaba por subir las escaleras, ella lo escuchó, al igual de como corría su silla, pero no le dio importancia hasta que él tomó su mano.
La calidez y lo grande de sus manos la envolvieron y Anya por instinto la apartó de un manotazo mientras se hacía atrás. Incluso Edward se sorprendió de que fuera tan tosca con él, hasta que vio la mirada de Anya y lo aterrada que estaba. ¿Ella recordaba aquella noche cada vez que él la tocaba?
—Anya, yo no...
—