Guerra fría.
El convoy de vehículos negros rugió hasta detenerse frente al hangar.
La luz de la luna apenas lograba iluminar el lugar, pero no parecía haber la más mínima oscuridad, por las luces reflejantes del lugar.
Anya bajó del coche con pasos cortos, siguiendo el movimiento de Edward que caminaba como si el mismo pavimento le debiera un agradecimiento por tener el honor de recibir sus pisadas.
El aeropuerto era uno pequeño de carga. Polvoriento, con apenas tres aviones en la pista, pero no había marg