Villanos que aman, héroes que no saben cómo.
Edward fue el primero en dar un paso al frente. Anya lo miró levantar la mano, con la mirada fija en el jet, mientras sus guardias estaban atento a sus órdenes.
El silencio abrumador contuvo el aire, mientras una nube negra pareció oscurecer todo.
La tensión era palpable y el aura de Edward amenazaba con asesinar tanto a Alan cómo a Stella.
Sin embargo, antes de que cualquier orden saliera de labios de Edward, Anya lo sostuvo del brazo.
—¡Edward! —Dijo en un grito ahogado, mientras temblaba, co