El secuestro.
Dos semanas atrás...
Alan no sabía por qué había ido.
No tenía respuestas, ni argumentos, ni excusas que le permitieran darle sentido a lo que estaba a punto de hacer.
Pero estaba allí, parado frente al mismo edificio donde una vez pensó que nunca regresaría.
Un edificio viejo, de pintura desgastada, con las escaleras rotas desde hace tanto tiempo que hasta el polvo parecía parte de la arquitectura.
El mismo edificio donde vivía Stella.
Tocó la puerta, una vez, luego otra.
Y después cinco v