Las servidoras del Rey tocaron a su puerta con la finalidad de indicarles en dónde podían lavarse. Incluso les llevaron ropa limpia y adecuada.
La bebé aferraba sus manos a la ropa de su madre.
—Vamos —le dijo a Noah. De seguro, para los servidores y para el mismo Rey era una ofensa estar en su presencia con la apariencia de lobos nómadas.
…
La pesada puerta de roble cedió con un crujido. Un aire cálido y húmedo, cargado con el olor a tierra mojada y pino, les dio la bienvenida. El contrast