Leah, junto a su bebé, Cassian y Noah recorrieron varios kilómetros sin detenerse.
Noah adoptó su forma lobuna. Un lobo gigante. Sus ojos verdes permanecieron iguales, intensos, alerta.
Leah viajaba en su lomo. Las piernas rodeaban su cuello. Las manos hundidas en el pelaje espeso. Noahlím dormía atada contra su pecho con telas que Cassian había conseguido antes de partir.
El trote era constante, incansable. Los músculos de Noah se tensaban y relajaban bajo ella con cada movimiento. El calor de