POV de Kian
Dios, detesto las sorpresas.
Y sobre todo lo que viene con ellas: el shock, la confusión, la pérdida momentánea de control, la lucha por recuperarlo y las consecuencias de haberlo perdido. Las sorpresas solo generan todo ese maldito desastre. No puedo enfatizar lo suficiente cuánto odio las sorpresas.
Pero odiarlas no cambia nada, nunca lo ha hecho. Odiarlas no impidió que Leslie me sorprendiera con un divorcio. Tampoco impidió que Beverly desapareciera de la faz de la tierra solo pa