ELAINE
Estaba pasando por una mala racha y se me notaba. Fui a la cafetería por mi dosis de cafeína de siempre. Estaba a punto de tomar mi café cuando Laura, la empleada, me lo entregó con una sonrisa vacilante.
—¿Mala noche? —preguntó con voz amable pero teñida de lástima.
Le dediqué una sonrisa tensa.
—Algo así.
No fue la única en mencionarlo. Había recogido mi pedido y estaba a punto de salir de la cafetería cuando una de las entrometidas del pueblo se topó conmigo.
—¡Elaine, te ves fatal! ¿Q