Mundo ficciónIniciar sesiónAitana Mendoza es una joven promesa de la medicina recién egresada de su carrera que está comprometida con Alejandro Toledo, hijo menor y heredero de su poderosa familia, sin embargo, con el regreso de la hermana menor de Aitana, Ainara, a la familia Mendoza después de pasar toda su vida en el extranjero, la vida de Aitana comienza a desmoronarse a pedazos cuando es obligada a separarse de su prometido al que su hermana menor desea. Cuando finalmente Aitana es expulsada de la familia Mendoza por las intrigas de Ainara, en su vida aparece Fernando Toledo, hermano mayor de su ex prometido de manera completamente inesperada, y quien, secretamente, siempre ha estado enamorado de ella, ¿Qué ocurrirá cuando dos hermanos se enfrenten por el amor de una misma mujer?
Leer másAlejandro Toledo miraba fijamente a los ojos verdes de Aitana Mendoza, su prometida desde hacía tres años. En solo dos semanas, finalmente, iban a contraer matrimonio, sin embargo, aquel encuentro en el mirador, estaba lejos de ser feliz.
—Debes de entenderlo…Ainara está muriendo, su médico dijo que lo mejor para ella es cumplir con sus deseos…no seas egoísta, en cuanto ella muera, tú y yo podremos casarnos, ya esperamos más de tres años, puedes esperar un par más. — decía Alejandro con un deje de indiferencia mientras respondía mensajes que Aitana no alcazaba a ver.
Una lágrima que no fue notada se derramó desde los ojos verdes de la hermosa mujer que aun llevaba puesta su bata médica, sus cabellos castaños se volaban y enredaban con el viento helado de esa noche otoñal, y al igual que las hojas rojas que caían de los árboles, sus emociones parecían apagarse.
Hacia apenas dos semanas que su hermana menor, Ainara Mendoza, había regresado de los Estados Unidos en donde había pasado la menor parte de su vida con sus tíos para estudiar y prepararse para heredar las empresas familiares que se dedicaban a la fabricación de automóviles de lujo, sin embargo, desde su llegada, la vida de Aitana había caído en declive. Mostrando una sonrisa rota, la mujer miró a los ojos azules de su prometido.
—Entonces es verdad lo que ella me dijo…me prometió quitármelo todo, incluso, a ti. — respondió Aitana mirando a Alejandro.
Acomodándose sus cabellos rubios con ansiedad, Alejandro bufó.
—No seas mentirosa, Ainara es demasiado dulce y tímida para decirte algo como eso, ella incluso se opuso a que pusiera pausa a nuestro compromiso para casarme con ella, ¿Por qué te expresas tan mal de tu hermana?, sin duda alguna eres una egoísta, y, solo para que lo sepas, aunque ella no quería afectarte, yo decidí hacer lo que es correcto, después de todo, ella está muriendo, su deseo es ser una novia, casarse conmigo, y tu aun vas a vivir muchos años. Debes de comprender a tu hermana, esto es por su bien y el nuestro, así que, te lo pido de vuelta, entrégame el anillo de diamantes que te di para entregárselo a Ainara. — respondió Alejandro con enojo.
Aitana sonrió con ironía, ¿Qué Ainara era dulce y tímida?, de su hermana menor tan solo había conocido desprecios y celos, pues cuando eran apenas unas niñas y antes de que ella se marchara, siempre le había quitado todo lo que tenía, muñecas, juguetes…el amor del padre que ambas compartían, y ahora que regresaba después de tantos años, quedaba claro que con ella habían regresado las viejas costumbres.
—Tú no tienes ni idea de cómo es Ainara en realidad…pero, si has tomado tu decisión, entonces no hay nada que yo pueda hacer. — respondió Aitana sacándose el anillo de compromiso que Alejandro le había dado hacía ya tres años, y sintiéndose entumecida por el dolor, lo arrojó a los pies de su ahora ex prometido.
Furioso, Alejandro miró a los ojos de Aitana.
—¿Por qué has hecho eso? Levántalo ahora mismo. — exigió Alejandro.
Dando una mirada a las espaldas de su ex, Aitana pudo ver como Ainara bajaba del auto de lujo de Alejandro con una sonrisa cruel y triunfal y comenzaba a caminar hacia ellos, nuevamente su hermana menor lograba salirse con la suya. Llegando al lado de Alejandro, Ainara le tocaba el hombro al hombre con una dulzura fingida y una expresión falsa de culpa.
—Alejandro, mi hermana realmente te ama demasiado, yo no podría ser jamás un impedimento para que ella logre su felicidad, por eso te pido una vez más que no hagas esto. — dijo Ainara con falsedad mientras sonreía a Aitana con burla sin que Alejandro lo notara.
—¿Lo dices en serio? Pues yo tan solo puedo ver como disfrutas de esto. Eres una hipócrita. En cuanto a ti, Alejandro, toma tu decisión, ¿Es ella, o soy yo?, no pienso esperarte por el capricho de mi hermana. — cuestionó y dijo Aitana con ironía.
—Yo te amo Aitana, jamás quisiera dañarte, así que yo no voy a casarme con tu prometido, ¿Cómo podría hacerle eso a mi propia hermana? — respondió Ainara para inmediatamente después fingir debilidad y un ataque de tos.
Alarmado, Alejandro tomó en sus brazos a Ainara y la cargó, dando luego una mirada furiosa que dirigió hacia Aitana.
—¿Cómo puedes ser tan cruel para decir algo así a tu pobre hermana?, ¡Mira lo que le has provocado!, ella no quiere dañarte y tú le dices cosas tan horribles, ahora mismo levantaras ese anillo y se lo entregaras a tu hermana, ¡Hazlo! — gritó Alejandro.
Aitana contuvo sus lágrimas y no se permitió derramar ni una sola frente a Ainara, no le daría el gusto de verla sufrir.
—Veo que tomaste tu decisión, Alejandro, entonces, que así sea. — respondió Ainara.
Caminando altiva y con indiferencia a pesar de tener el corazón completamente roto, Aitana pasó de largo a su ex y a su hermana, deteniéndose solo un momento para darles una mirada de soslayo.
—Ainara, si tanto quieres mi anillo, levántalo tu misma. — respondió Aitana que caminó luego hacia su viejo auto para regresar al hospital en donde trabajaba.
Alejandro, sosteniendo en sus brazos a Ainara, vio alejarse a Aitana, y apretó los dientes, ¿Aitana se había atrevido a dejarlo completamente? No podía ni quería creerlo. Dando unos pasos para caminar hacia su ex prometida e intentar convencerla de esperarlo, se detuvo abruptamente al escuchar a Ainara sufriendo otro ataque de tos repentino.
—Por favor, Alejandro, llévame al hospital con mi doctor, me estoy sintiendo muy mal… — dijo Ainara aferrándose al pecho de Alejandro, fingiendo aquel ataque para impedir que Alejandro se marchara tras de su hermana mayor.
Dando una última mirada a Aitana que se marchaba ya sobre su viejo auto, Alejandro reprimió su deseo de correr tras ella.
—Tranquila, Ainara, te llevaré al hospital ahora mismo. — respondió.
Ainara sonrió triunfal, y viendo el coche de su hermana alejándose, se burló internamente, por años había deseado tener a Alejandro Toledo, y no le permitiría volver a los brazos de Aitana.
En su auto y conduciendo a gran velocidad, Aitana derramaba las lágrimas que no se permitió derramar ante Ainara y Alejandro. Aquel gran amor que tenía hacia su ex prometido, le estaba quemando dolorosamente…más de seis años de su vida, los había arrojado al abismo por Ainara…el, había elegido a su cruel hermana antes que a ella, como si aquello fuese lo más sensato. Su corazón, se había roto en mil pedazos.
Sin embargo, en ese momento no tuvo tiempo de pensar en nada más, cuando su auto, sin quererlo, impactó con otro vehículo, y todo se volvió silencio. Acababa de sufrir un accidente, y tan solo pudo ver, ¿A Alejandro? Caminando hacia ella, sus ojos se cerraron en ese instante.
—¡Aitana!, ¡Despierta!, ¡Aitana! — gritaba un hombre apuesto de cabellos rubios y hermosos ojos azul celeste…idéntico a Alejandro.
Aitana rio de ironía ante el nuevo capricho de su hermana menor, aquel vestido de novia era el recuerdo más valioso que su abuela paterna le había dejado a ella como herencia antes de morir, de ninguna manera iba a cederlo, y leyendo la nota una vez más, se preguntó ¿Cómo era que su media hermana sabía que envió a arreglar el vestido de novia que le heredó su abuela?, además, aunque no lo diría tan a la ligera, sospechaba sobre el cáncer de su media hermana; algo en su interior le decía que Ainara estaba mintiendo con su enfermedad, e iba a averiguarlo a toda costa. Ainara era caprichosa, lo había sido desde niña, y aunque sabía no podía hacer nada para cambiar la decisión de Alejandro sobre casarse con Ainara, y el daño ya estaba hecho, no le dejaría a su media hermana tener aquel vestido de novia…pues este era el único recuerdo y herencia que su querida abuela le había dejado.Aquella caja aún estaba cerrada pues Aitana no se había atrevido a abrirla; hacía ya demasiados años que s
Aquella mañana, Aitana revisaba sus correos; tenia trabajo pendiente debido a su accidente, y pronto tendría la respuesta sobre aquello que llevaba meses esperando; había enviado los resultados de sus análisis y estudios clínicos sobre una posible cura mas efectiva en contra de la neumonía y variantes, esperando lograr conseguir el apoyo que necesitaba para dar inicio a su proyecto mas grande, pues, a ultimas fechas, los casos de enfermedades respiratorias en pacientes demasiado jóvenes, habían ido en aumento de manera significativa.Abriendo de paso sus redes, recordó que Ainara parecía entusiasmada, pero en sus redes sociales aún no había anunciado su compromiso con Alejandro Toledo, lo que significaba que daría su anuncio a lo grande, con bombos y platillos por todo lo alto de lo más fino, así era ella. Suspirando, y sabiéndose despojada de su apellido paterno y de su prometido en favor de su hermana menor, sintió ganas de volver a llorar…pero no podía permitirse aquello.—¡Buenos
En la mansión Toledo, Alejandro entraba al estudio de su padre, Ricardo.—¿Me has mandado a llamar padre? — cuestionó Alejandro.El viejo hombre de tozuda apariencia asintió.—Si, pasa hijo, tenemos que hablar de algo importante, me han dicho que tu hermano Fernando, ha regresado inesperadamente el día de hoy después de haber pasado tres años en Italia. — dijo Ricardo con seriedad.Sorprendido con la noticia, Alejandro se sentó frente a su padre.—¿Crees que ha venido a pelear nuevamente por su parte de la herencia? — cuestionó.Ricardo negó.—No lo sé, Fernando es impredecible, realmente nunca sé que esperar de él, después de todo se parece a su madre, es igual de insensato y terco, podría venir a pelear por lo tuyo o tan solo venir a visitar cada burdel en el área, nunca se para donde apuntará su comportamiento, él no es como tú, bueno, tranquilo y sobre todo sensato. Me han informado que finalmente has decidido desistir de casarte con la hija mayor de Mendoza, y has tomado como nue
Aitana se sintió ofendida, y alejando a Fernando de ella, no le permitió acercarse mas de la cuenta.—Aléjese de mí, aun cuando he sido abandonada por Alejandro no estoy desesperada por encontrarle un reemplazo…no vuelva a faltarme al respeto. — dijo Aitana completamente tajante.Fernando sonrió, y sin apartarse de aquella mujer, la miró directamente a sus preciosos ojos verdes.—¿Un reemplazo?, yo no soy reemplazo de nadie, menos aún de ese enclenque que es mi mayor, y, escucha, sé que mi visita es repentina, pero la razón por la cual vine a verte hoy, mujer, es porque has chocado con mi auto, y eso me ha costado un par de golpes y mi propiedad completamente destrozada…así, ¿Qué es lo que harás, Aitana? — cuestionó Fernando alejándose un poco de la hermosa mujer.Aitana abrió los ojos completamente confundida y recordando a aquel hombre rubio tan similar a Alejandro que se acercaba a ella cuando ocurrió el accidente. ¿El destino era tan cruel como para hacerla estrellarse contra el a
—Padre, no era necesario que la hicieras firmar esos documentos, el lugar como heredera corresponde a la hija mayor, no a tu enfermiza hija menor, esto es tan injusto, pobre de Aitana. — dijo Ainara fingiendo lastima.—Ah mi pobre Ainara, eres tan dulce, siempre preocupándote tanto por tu egoísta hermana desde que eran niñas. — dijo Augusto abrazando a su hija menor.—Es verdad, Ainara es tan buena y tan comprensiva. — dijo Alejandro besando la mano de Ainara.—Basta, eso no es verdad, yo solo me preocupo mucho por mi querida hermana, ahora, por favor, déjenos solas un momento, me gustaría hablar a solas con Aitana. — pidió Ainara.Sin decir nada más, sin permitirse sentir nada más, Aitana firmó aquellos documentos que el abogado tomó de vuelta, y en ese momento se sintió vacía, como si nada en el mundo pudiese herirla aún más, y tan entumecida que ya nada importaba, y sin notarlo, Alejandro le dio una última mirada antes de salir…una cargada de lastima.Una vez que los hombres salier
—No he hecho tal cosa, pero no van a creerme, y, Alejandro, tú me conoces mejor que nadie, ¿Por qué asumes que me esto ha sido a propósito?, ¿Cuándo he actuado fuera de mi?, ¿Ha que han venido si creen que me he provocado esto? — cuestionó Aitana con amargura, apretando las sabanas de su cama entre sus manos.Alejandro se sintió conmovido al mirar a su ahora ex prometida tan indefensa, tan sola y herida, y por un momento quiso acercarse a ella para consolarla, pero el abrazo firme de Ainara, lo devolvió a la realidad…Aitana no era una mujer que quisiera llamar la atención, sin embargo, ante lo ocurrido, dudó de ella.—Lo lamento, pero justo como estas ahora, no se de que serias capaz de hacer con tal de que me case contigo…se que esto es difícil para ti, pero Ainara esta enferma, su cáncer ha avanzado mas de lo previsto, y ella merece conocer la felicidad. De verdad, lo lamento. Yo pagaré la cuenta, no tienes que preocuparte de ello, sé que no tienes el dinero para hacerlo. — respondi
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