ELAINE
Al día siguiente apenas pude concentrarme en el trabajo. Ni siquiera durante la reunión importante que tuve con mis colegas. Lo único en lo que podía pensar era en la presencia de Duncan entre las sombras la noche anterior. Lo único que veía era su rostro, medio iluminado por la luz de la luna, observándome como si no supiera cómo dejar de hacerlo.
¿Sabía que lo había visto? Esa era la pregunta que no dejaba de dar vueltas en mi cabeza. Lo dudaba. Si Duncan se hubiera dado cuenta, habría