ELAINE
Debía estar volviéndome loca.
Por más alterada que estuviera por su reacción, me excitó. Tuve que sacarme de encima esos pensamientos, recordándome que me había gritado y me había aprisionado contra la pared.
El escozor de sus palabras aún no se desvanecía. Logré sacar la cabeza de esos extraños sentimientos de deseo y encontré mi voz.
—Lo siento —murmuré, sin estar segura de por qué parte me disculpaba: por la pregunta, por la foto, o por lo mucho que claramente lo deseaba incluso ahora,