Mi emoción disminuye un poco cuando menciona ese pequeño detalle. Odio pensar en eso, pero siempre está ahí, en el fondo de mi mente. Nunca se va. Mi jefe es quisquilloso con todos, pero no con la única mujer que logra arrancarle una sonrisa. Beverly es todo lo que yo no soy, y a pesar de lo grosera que siempre ha sido conmigo cuando visita a Kian en la oficina, sigo admirando su gracia femenina. Ella es... sencillamente perfecta.
Al quedarme callada, escucho a mi abuela suspirar por teléfono.
"