ELAINE
Por más que tratara de ignorar las miradas sutiles de Duncan, no podía hacerlo. Actuaba como si no le importara, pero sentía sus ojos sobre mí toda la velada. Probablemente pensaba que no me daba cuenta.
Típico de él creer que era invisible, que nadie lo observaba y que era intocable. Pero yo había aprendido a sentirlo mucho antes de verlo siquiera. Era el peso de su mirada, la forma en que parecía presionar contra mi piel como el calor del sol. Por supuesto, fingía no notarlo.
Ya había f