Ecos en la oscuridad
La voz de Ian seguía resonando en mi mente mientras caminábamos por el pasillo estrecho que conducía a la vieja biblioteca de la escuela. Ese lugar olía a polvo, a madera húmeda y a páginas amarillentas que habían visto demasiadas generaciones de estudiantes. El crujido del suelo bajo mis botas resonaba como un latido, recordándome la urgencia de todo lo que estaba por venir.
“En esta batalla no hay segundas oportunidades.”
Ian lo había dicho con esa calma que me ponía los