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No hagas esto más difícil. —grito Vargas—Si sales ahora, quizás sea clemente. ¡Registren cada centímetro de estas malditas rocas!— Lucía se pegó tanto a la pared de piedra que sintió el frío calarle los huesos, viendo cómo el haz de una linterna pasaba a milímetros de sus pies descalzos

Alexander... —susurro apenas con un hilo de voz—No puedo salir por donde bajé. Pero hay algo aquí... detrás de mí, en la grieta. Hay una entrada, una especie de cueva vieja, está cubierta de raíces secas y musgo.

En la base Alexander se inclinó sobre la pantalla mirando la imagen que Lucia le mostraba mientras Alexa desde el mapa táctico desde la computadora comparaba la imagen del dron con los registros antiguos del terreno y ahí fue cuando sus ojos brillaron.

Alexander — dijo volteando a ver a su hermana alexa_esa debe ser la "Mina de las Sombras" —dijo Alexa, con una mezcla de sorpresa y esperanza—. Es un antiguo paso que ha colapsado hace décadas, si aún no me equivoco tiene salida a la vieja fundidora— Alexander escuchaba lo que su hermana le decía.

Alexander se inclino para volver hablar con lucia—Lucia escucha bien, vas a entrar ahí,no importa cuánto miedo le tengas a la oscuridad, entra. Esa cueva, atraviesa la montaña y sale cerca de la vieja fundidora, fuera del alcance de Emiliano y vargas. Desprende el teléfono que tiene el dron te ayudará a iluminar el camino Yo te esperaré en la salida.

Lucía miró hacia la oscuridad absoluta del túnel que se abría a sus espaldas. Sentía el aire frío y húmedo salir de las profundidades de la tierra.

Tengo los libros conmigo Alexander... y tu medalla —dijo ella, buscando valor en sus propias palabras.

Guárdalos bien…Lucia aquí estoy y no te dejaré sola ahora, entra. ¡Ya!— Lucia desprendió el teléfono del dron dejándolo aún costado respiro hondo y empezó a retirar la maleza para poder ingresar.

Justo cuando el Vargas se asomaba por el borde del barranco con su linterna desesperado por quererla encontrar.

Mientras Alexander tomaba su teléfono—Elias muévete a la zona norte en la vieja fundidora, Yo voy para allá.

Señor, usted no puede ni caminar —le advirtió uno de sus hombres. Alexander lo miró con una intensidad letal mientras cargaba su arma con un movimiento seco.

Alexander haz caso, manda a los chicos apoyar a Elías para que vayan por ella si no la herida se te va a volver a abrir.—dijo Alexa

Ella arriesgó su vida sacándome de esa bodega. No voy a dejar que mi "pequeña novicia" muera sola en ese bosque— dijo para salir de la casa de seguridad donde estaba resguardado y subir a una camioneta con varios de sus hombres.

Por otro lado Lucía se deslizó hacia el interior de la cueva, desapareciendo en las entrañas de la montaña mientras que Elías avanzaba a la zona norte tal como le había pedido Alexander.

El aire dentro de la mina era pesado y olía a hierro y olvido. Lucía avanzaba a tientas, usando la pequeña luz del teléfono celular, cuidando de no resbalar en el suelo húmedo. A medida que se internaba más profundamente, siguiendo las instrucciones que Alexander le había dado por el teléfono, el túnel se ensanchaba.

De repente, la luz de su teléfono iluminó algo que no encajaba con las rocas naturales: una puerta de metal reforzada está camuflada con óxido y suciedad, medio oculta tras unas vigas de madera podridas.Lucía se detuvo, con el corazón acelerado notó que la cerradura había sido forzada hace mucho tiempo, pero la puerta estaba entornada. Al empujarla con miedo un chirrido agudo resonó en la cueva.

Adentro no encontró oro ni joyas, lo que vio la dejó sin aliento. Era una especie de centro de operaciones clandestino de hace décadas. Había cajas de madera cerrada con el sello personal de su padre, pero lo más impactante estaba sobre una mesa de metal, una vieja grabadora de cinta y una fotografía de su madre, quien supuestamente había muerto en un accidente cuando Lucía tenía siete años.

Al lado de la foto, había un diario, con manos temblorosas tomó el diario y leyó las primeras líneas

(«Si estás leyendo esto, es porque Valerio no pudo borrar todas sus huellas. La verdad sobre el imperio no está solo en los números, sino en la sangre que derramó para construirlo»)

Hasta el fondo había ropa de su madre , tomo la grabadora quiso reproduccirla pero no pudo — No fue un accidente...realmente su padre había mandado a matar a su madre —susurró Lucía, sintiendo cómo su mundo se desmorona de nuevo.

Su padre no solo era un criminal por el dinero, sino que ocultaba un pecado mucho más oscuro relacionado con su propia familia.Justo en ese momento su teléfono vibró. Era un mensaje de texto de Alexander que logró entrar a pesar de la profundidad:

Estoy llegando a la salida norte. No te detengas Lucia. Vargas ha encontrado con dos hombres más a la entrada de la cueva. Tienes que salir de ahí ¡YA!" Antes de que llegue de este lado.

Lucía guardó el diario,la grabadora y la foto de su madre junto a los libros de contabilidad en su mochila. Ahora tenía una razón más poderosa para acabar con su padre ya no solo se trataba de sobrevivir, sino de hacer justicia por la mujer de la fotografía.

Corrió por el túnel, viendo a lo lejos una pequeña luz blanca que marcaba el final de la mina. Pero a sus espaldas los ecos de pasos pesados empezaron a retumbar. El traidor ya estaba cerca.

Lucía corría hacia la luz blanca al final del túnel, con el diario de su madre golpeando contra su espalda. Sus pulmones ardían y el aire se volvía más puro a medida que se acercaba a la salida, pero el eco de los pasos del Vargas junto con dos hombres. estaba a solo unos metros.

Lucía corría a ciegas, guiada solo por el destello lejano de la luz. La libertad estaba a solo diez pasos. De repente, el sonido metálico de un arma cargándose congeló el aire.

Suelta la mochila, Lucía! ¡No vas a salir viva de aquí! —gritó Vargas, su voz rebotando en las paredes de piedra.—creías que mi gente no te reconocería¡Hasta aquí llegaste, monja!— retumbó la voz detrás de ella.

Antes de que ella pudiera reaccionar, el estallido fue ensordecedor. Lucía no sintió el impacto de inmediato, sino un golpe seco y un fuego ardiente que le atravesó el costado. El aire se escapó de sus pulmones en un grito ahogado. Sus manos temblorosas bajaron instintivamente, sintiendo cómo la sangre empapaba su ropa. Cayó de rodillas, con la respiración entrecortada, justo en la boca de una pequeña cueva oculta, bañada por la pálida luz de la luna que parecía burlarse de su dolor."

Vargas se acercaba con el arma en alto, iba dispuesto a rematarla, pero una sombra se materializó desde el bosque exterior.

¡PUM! ¡PUM! ¡PUM!

Alexander, pálido y con la herida de su propio abdomen sangrando de nuevo por el esfuerzo, tres disparó con una precisión letal. La bala impactó directamente a los hombres mientras que en el costado del estómago de Vargas quedó la ultima, lanzándolo hacia atrás contra las rocas de la cueva. El hombre soltó su arma y se encogió de dolor, neutralizado por sus hombres, pero vivo para enfrentar las consecuencias.Alexander no le dedicó ni una mirada. Se desplomó sobre la hierba junto a Lucía, ignorando su propio dolor.

¡Lucia! ¡Mírame! ¡Quédate conmigo! — gruñó Alexander, sus manos temblorosas buscando la herida en el costado de ella.

Lucía estaba pálida, con la respiración entrecortada, pero sus manos no soltaban la mochila. Miró a Alexander con los ojos llorosos y con un esfuerzo sobrehumano, sacó el diario manchado con un poco de su propia sangre.

No era solo dinero, Alexander... —susurró ella, mientras él la envolvía en sus brazos, tratando de presionar su herida — Mi padre... él la mató. Mi madre está en este diario.

Alexander la apretó contra su pecho, sintiendo el calor de su sangre mezclado con la de ella. En ese momento, rodeados por el silencio del bosque y el gemido de Vargas herido, Alexander supo que ya no solo estaba protegiendo a una novicia fugitiva. Estaba protegiendo a la única persona que le daba sentido a su guerra.

Vas a estar bien —prometió él, besándola mientras las luces de las camionetas de Elías empezaban a iluminar — Ahora tenemos la verdad Y voy a quemar el mundo de tu padre por lo que te hizo........ te lo prometo mi mundo siempre está a tus pies mi pequeña novicia.

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