Mundo ficciónIniciar sesiónValeriano irrumpió en su despacho con la impaciencia de quien acaba de bajar de un vuelo y no tiene tiempo para cometer errores. Arrojó su maletín sobre el escritorio y, sin quitarse siquiera el abrigo, extrajo el pesado libro de cuero de su escondite secreto con un movimiento brusco y familiar. Se desplomó en la silla, emanando una autoridad que hacía que el aire en la habitación se sintiera más pesado.
Mañana llega la carga y quiero que todo esté en orden Mario —gruñó, su vo






