Alexander La oficina de Alexander en el piso seis olía a cuero caro y éxito, pero él no estaba allí. Esa noche, el verdadero Alexander estaba en el Muelle 14, donde solo importaban el salitre y el aceite quemado. Alexander Lombardi ceo de Russ Logistics, era la fachada perfecta. Tras el hierro de sus contenedores no solo viajaba maquinaria; viajaba el poder absoluto de la mafia de la costa. Despiadado y metódico, nadie sobrevivía para contar qué ocurría cuando Alexander decidía ejercer su poder. Desde la penumbra, observaba las cámaras en mi teléfono. Había soltado el cebo,un cargamento ilegal sin custodia. Sabía quién caería, pero al ver a Vargas, mi jefe de seguridad, en la pantalla, el estómago se me revolvió. Mi hombre de confianza era la rata. Ya están aquí —susurró su amigo por medio del auricular,Se quitó el saco de seda gris, revelando una funda de hombro con su pistola personalizada. ¿Cuántos?— dijo mientras Se aflojó la corbata y se enrolló las mangas de la camisa
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