El silencio de Zhar duró veintisiete horas.
Veintisiete horas sin represalias.
Sin advertencias.
Sin movimientos visibles.
Y el mundo que había aprendido a medir su estabilidad por la reacción del monstruo… comenzó a inquietarse.
—Los mercados grises están fluctuando —informó Sergey—. Las rutas que dependían de nuestra presión están inestables.
—Dos alianzas pidieron confirmación de continuidad —añadió Mikko—. No saben si seguimos operativos o si esto es una purga interna.
Mikhail miró a