Un tiempo después...
Me despierto al escuchar el llanto del bebé. Toco a Fede para que él vaya, pero se niega a despertarse.
- ¡Fede! Te toca - él abre los ojos y se restriega la cara con las manos.
- Está bien, voy - se levanta adormilado y luego me vuelvo a dormir.
Son las 6 de la mañana y el sol ya se está colando por la ventana. Cuando volteo, veo a Fede plácidamente dormido, así que decido levantarme. Camino hacia la habitación de mi otro hombrecito y lo encuentro con sus ojos abiertos movi