Son las 3 am y la verdad siento que las copas que nos tomamos ya hicieron efecto. Toda la noche no hemos parado de bailar y reírnos, pero creo que ya es hora de ir a casa porque Fede debe estar preocupado.
- Chicos, ya me voy.
- Ven, te llevamos. Tú estás borracha - Abel camina con nosotras y nos montamos en un taxi, ya que ninguno está en condiciones de manejar. Al llegar, me despido de los dos y entro a casa, pero cuando voy a subir, la luz de la sala se prende, dejando ver a un enojado Fede,