Salgo de la oficina acompañada de mi amor después de haber tenido una buena sesión de sexo en la oficina. Cuando salgo, veo a la perra de su secretaria y le dedico una sonrisa triunfante.
- Hasta luego, señor Federico.
- Hasta luego - entramos al ascensor y él me arrincona contra la pared mientras me besa apasionadamente.
- Veo que estamos muy calientes hoy - acaricio su pecho mientras muerdo su labio inferior.
- Eso pasa cuando llevas meses sin tocar a tu mujer - besa mi cuello mientras acarici