Margaret estaba en el jardín, disfrutando del aroma de las flores mientras sostenía una copa de vino en su mano. El sonido de su teléfono la sacó de su tranquilidad. Suspiró con fastidio antes de contestar.
—¿Qué sucede? Espero que me tengas buenas noticias.
La voz ronca del otro lado de la línea sonó tensa.
—La buena noticia es que encontramos a la chica —informó el hombre.
Margaret entrecerró los ojos, esperando el resto de la información.
—¿Y la mala? —preguntó, con impaciencia.
—Fallamos. E