Capítulo CXXXIX
Camila
Me observo en el espejo con más atención. Llevo un vestido rojo corto que se ajusta a mi cuerpo con elegancia, lo justo para hacerme sentir segura. Mi maquillaje es suave, apenas lo necesario para resaltar mis rasgos; nada recargado. Dejo mi cabello suelto, cayendo en ondas suaves sobre mis hombros, enmarcando mi rostro.
Respiro hondo, con una sonrisa que no logro borrar.
Escucho la puerta y lo veo atravez del espejo, mirándome embobado, sonrío divertida por su expresión.
—¿Te vas a quedar toda la noche así? —le pregunto riendo.
—Sí, así me quedaré —me dice mirándome mientras se acerca a pasos lentos, mirándome con un brillo en sus ojos marrón.
Me toma de la cintura y acerca mi cuerpo al suyo. Sus labios buscan los míos y me besa despacio, sin prisa, como si quisiera saborear cada segundo. Es un beso lento y suave, cargado de calma y de promesas; nuestras lenguas se encuentran y se mueven al mismo ritmo, explorándose con una ternura que enciende sin necesidad de