Capítulo CXL
Maximiliano
Camí y yo estamos disfrutando de la cena, pero sería mentira decir que solo estoy atento a la comida. Desde que nos sentamos, mi atención ha estado completamente en ella. En la forma en que sonríe, en cómo juega distraída con la copa entre sus dedos, en ese brillo sereno que tienen sus ojos.
La observo sin disimulo, y no me importa si alguien lo nota. Después de todo lo que hemos pasado, de todo lo que perdimos tenerla frente a mí, así de tranquila, se siente como un re