Capítulo CXXXVIII
—Hola, ¿en qué los puedo ayudar? —nos pregunta con una sonrisa amable.
Mi hermano y yo entramos y cierro la puerta detrás de nosotros.
—Hola, Carol. Mi nombre es Camila Velarde y él es mi hermano, Sebastián Vega —me presento con firmeza—. Somos hijos de Emiliano Velarde.
La expresión de Carol cambia apenas un segundo; la sorpresa se asoma en su mirada, pero enseguida recupera la compostura. Es una mujer joven, profesional, con una actitud segura. Nos invita a tomar asiento y, conforme comienza a hablar, me doy cuenta de que conoce a la perfección el rumbo que ha seguido la empresa y cada decisión que se ha tomado en los últimos años.
Minutos después, su secretaria entra con discreción con tres tazas de café. Mientras el silencio se llena del aroma tibio, revisamos los balances de la empresa y nos ponemos al corriente de todos los trabajos y proyectos que se han realizado durante mi ausencia.
—Veo que llevas muy bien todo —le dice mi hermano. Luego voltea a verme y no