Capítulo CLI
Camila
Horas más tarde…
Estamos en mi habitación. La luz de la mañana entra suavemente por la ventana. Max sostiene a Alannita entre sus brazos, con un cuidado infinito, como si temiera romperla solo con mirarla.
Después de que nació, le mandó un mensaje a Sebastián para avisarle que ya es tío nuevamente. También le envió una foto de nuestra pequeña. Mi hermano, al verla, se emocionó tanto que de inmediato respondió diciendo que en cuanto desayunaran vendrían a vernos.
—No puedo dejar de mirarla… está preciosa —murmura Max, sin apartar los ojos de ella.
Sonrío al verlo así.
—La hicimos con amor —respondo, orgullosa.
Él me dedica una sonrisa pícara, de esas que solo me muestra a mí, y no puedo evitar reír.
—Y con mucha paciencia —agrega en voz baja.
Max se sienta a mi lado. Nos regalamos una sonrisa llena de amor mientras observamos a nuestra hija en sus brazos. Lo miro a él, luego a ella, y siento cómo mi corazón se llena hasta desbordarse, como si no pudiera contener tan