Cuando llegamos al departamento, noto enseguida que no estamos solos.
—¿No se supone que debían salir hasta más tarde? —pregunto al entrar.
Pavel, Alexei, Leon y Sergei ya están dentro, esperándonos. Han salido temprano. Por ella, claro. Todo lo hacemos por ella.
Natalia entra como un rayo de sol, saludando a por uno con besos suaves en la boca. No hay timidez en sus gestos. Solo cariño.
—¿Y yo? —le digo, levantando una ceja cuando termina con Sergei. — Porque me brincaste si voy antes que Leon