Pavel y yo pasamos toda la mañana juntos. Algo tan simple… y, sin embargo, tan extraordinario. Pavel, siempre tan ocupado, tan serio, tan lejano a veces, hoy parecía no querer alejarse de mí ni un segundo. Y yo, contra todo pronóstico el día de hoy también me dejé envolver por esa burbuja de calma como si el mundo allá afuera no pudiera tocarnos.
Después de haberle hecho el amor con mi boca, pensé que ya no podía haber más magia. Pero la hubo. Caminamos tomados de la mano por el invernadero del