La primera vez que crucé las puertas de la Academia, sentí cómo el mundo que conocía se desvanecía detrás de mí. Las tierras heladas de Alaska quedaron atrás, tan imponentes y eternas como nuestros padres, pero incluso su dureza parecía pequeña comparada con lo que me esperaba más allá del umbral.
La Academia no era un colegio ni una base militar, era una maquinaria diseñada para moldear monstruos con control, para tomar el caos que vivía en nuestras mutaciones y darle forma, disciplina, objeti