Pavel estaba llevando a Natalia a un punto sin retorno, y como yo aún no le había contado todo lo que había descubierto, él no alcanzaba a dimensionar la magnitud de lo que ella había vivido. En cambio, yo sí estaba armando todas las piezas del rompecabezas en mi cabeza, y cuanto más entendía, más repugnante me parecía. Una atrocidad.
Posiblemente, los hombres que integraban el clan de la familia de Natalia sabían lo que sucedería una vez que la vendieran y el beneficio que conseguirían al dema