Capítulo 12. Ahora cumple.
El día había sido largo, consumido por la paranoia del micrófono oculto y la dolorosa revelación sobre Violet.
Me sentía agotada, sentada en la cama, fingiendo leer, cuando de repente Violet entró en mi habitación sin siquiera tocar. Su rostro estaba más sombrío y suplicante de lo habitual.
—Anda, aséate muy bien —dijo con la voz áspera y baja—, que el señor viene a verte esta noche.
Lucas tenía días que no me tocaba. Sentí una extraña mezcla de pánico y una punzada de nerviosismo.
A pesar de h