Capítulo 8. Smash a la Derrota.
La velocidad era un intento desesperado de exorcismo. Cada kilómetro devorado por el asfalto no hacía más que alimentar el vacío punzante de su vida como atleta.
Ramiro condujo sin rumbo. Recorrió avenidas, se metió en carreteras secundarias, la velocidad del auto era el único paliativo para el vértigo de su frustración. Necesitaba quemar la adrenalina, pero sobre todo, necesitaba castigarse por el placer que había sentido y por la esperanza que esa mujer acababa de encender y apagar al mismo t