Capítulo 100. Revés Gélido.
El silencio que siguió fue denso, interrumpido solo por el siseo del aire acondicionado y el eco de sus respiraciones volviendo a la tierra. Ramiro, aún unido a ella, hundió el rostro en el hueco de su cuello, aspirando el aroma de su piel mezclado con el sudor y el jabón. Poco a poco, se retiró con extrema lentitud, un sonido húmedo marcando el final de la unión física, pero no de la conexión que vibraba entre ambos.
Aura se dejó resbalar sobre el mármol, sintiendo sus piernas como gelatina. R