Capítulo 53. Búsqueda en el Infierno de Neón
Ramiro aceleró el potente motor por las calles, las luces estroboscópicas de los vehículos de emergencia ya teñían de rojo y azul el horizonte nocturno. Había sentido una punzada helada al oír la sirena, y esa punzada se convirtió en un pánico ciego cuando vio la columna de humo negro elevándose contra la luna: El Oráculo.
Cuando llegó el coche apenas pudo frenar. Lo que antes era un club nocturno vibrante, envuelto en un aura de neón y decadencia glamorosa, era ahora una pesadilla ardiente.
El