Capítulo 48. Despertar y Recuerdos Candentes
Ramiro arrastró su cuerpo aturdido hasta el baño. El espejo le devolvió una imagen borrosa de sí mismo, y el dolor punzante en su sien gritaba la palabra: Resaca. Abrió la llave del agua, sin dudar. Solo el frío extremo podría barrer la niebla.
Se metió bajo el chorro. El agua helada fue un choque violento, una patada que momentáneamente expulsó la bruma del alcohol. La claridad llegó, sí, pero con ella, el recuerdo.
Tomó la pastilla de jabón de menta y la llevó a la palma, haciendo espuma. Mie