Capítulo 47. Es mi vida, mi cuerpo.
Aura salió de la puerta de servicio con un paso firme y controlado. La adrenalina estaba bajando, pero el frío acero de la venganza la mantenía alerta. Se había puesto unos pantalones negros, un suéter de cuello alto y una gabardina. Estaba vestida para el mundo exterior, una mujer anónima, no la diosa del escenario.
El auto que había solicitado la esperaba a unos metros. Estaba a punto de abrir la puerta cuando sintió el agarre.
Una mano grande, firme y cálida se cerró alrededor de su antebraz