Capítulo 28. La señal silenciosa
Vesper estaba en la cúspide de su actuación, su cuerpo trazando espirales perfectas alrededor del mástil. Sus movimientos, que antes habían sido explosivos y acrobáticos, se tornaron ahora lentos, centrados en una sensualidad profunda y terrenal. La música, una mezcla de violín y ritmo electrónico, invitaba a la inmersión total.
Fue en medio de un lento y calculado descenso, donde su cuerpo se deslizó por el tubo con una fluidez acuática, que su mirada escaneó la penumbra. Buscaba confirmar una