Capítulo 27. El Espectáculo: El Vértigo y el Deseo
El acorde de piano se repitió, un pulso lento y melancólico que resonó en el pecho de Ramiro como un tambor de guerra. La niebla se disipó, y la figura en el escenario ya no era solo una silueta, sino una visión.
Vesper.
Su vestuario era un estudio en la provocación artística, no en la simple desnudez. Llevaba un corsé de terciopelo negro, ajustado como una segunda piel, que acentuaba la curva mortal de su cintura y realzaba el busto con un encaje bordado de intrincados motivos que parecían lág