Capítulo 8. El derrumbe
El correo llega a las ocho de la mañana, cuando aún no me he terminado el primer café. El asunto es seco: «Solicitud de crédito denegada».
Leo la primera línea una, dos, tres veces, como si el texto pudiera cambiar con el parpadeo. No lo hace. «La compañía no cumple los requisitos de solvencia ni presenta garantías suficientes para el desembolso».
El café se enfría en mi mano. Me quedo inmóvil, con los dedos agarrotados en la taza. No es solo una negativa: es un golpe directo a todo lo que llev